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lunes, 30 de agosto de 2010

Maggie Mae

2 - EL COLEGIO

El Instituto San Francisco es una añosa construcción de la Orden de los Frailes Menores, más tarde de las Monjas Clarisas, al que Rita asiste desde muy pequeña y del que conoce perfectamente hasta el último rincón. Precisamente por eso hay sitios que le sirven de refugio en sus horas libres. Uno de ellos está situado en el coro de la Capilla, un reducido cuarto en la torre, destinado a guardar las imágenes que no serán restauradas jamás. Allí se encierra cuando se siente sola o cuando tiene ganas de soñar despierta.

Hoy es uno de esos días, su sueño, Los Beatles.

-¡Hhhh!... ¡Hmmm! ¡No veía la hora de llegar! – suspiró y encendió el viejo farol de bronce - ¡Hhhh!... No asistiré a las clases de música en toda la gira de los Beatles... ¡Los seguiré adonde vayan! (“¡Será fantástico!... ¡Y mamá sabe que no puede impedirme nada!... Soy más astuta y testaruda de lo que su cuerpo aguanta... Estaré atenta a la radio, la TV y los periódicos... ¡Ojalá informaran en qué hotel se registrarán!... Porque en ese caso, tengo muchas formas de llegar a ellos... Laura no me dirá que no, si le pido ayuda... “las gemelas viudas” podrían resucitar... tal vez, también disfrazada con algún uniforme de mi mamá, podría entrar sin que me descubran, ¡y conocer en persona nada menos que a los Beatles!... ya dio resultado varias veces en el Club Campestre, incluso con Laura... no creo que un hotel de lujo, pueda ser una excepción... Además, siempre consigo lo que quiero... ¡Y quiero a los Beatles!”)

-Sra. Mae, la cité en forma separada, para comunicarle algo gravemente importante.

-Lo escucho, señor. (“¡¿Será el ascenso que estoy esperando?!”) – respondió la madre de Rita, sentada frente al escritorio del Gerente General del Plaza Hotel. El parecido entre madre e hija es realmente asombroso, salvo porque una es morena y la otra rubia, pero ambas tienen el mismo color de ojos.

-Ya estará enterada de la noticia que ha revolucionado al país...

-Sí, señor...

-Bien. También sabe que estos cuatro muchachos, se hospedarán aquí, en nuestro hotel...

-Sí, señor...

-Lo que nos incumbe es que usted ha sido designada para atenderlos personalmente.

-¡Oh, gracias, señor, será un placer!

-Me alegra oír eso. Ahora bien, usted tiene una hija adolescente, fanática de los Beatles...

-Así es.

-Quiero que tome, respecto a ella, las medidas disciplinarias que considere imprescindibles... Lo más aconsejable sería enviarla lejos, con algún pariente o cosa por el estilo...

-Si usted me permite, señor gerente, Rita es una niña que jamás ha tenido problemas de conducta, confío ciegamente en la educación que le he dado... Sinceramente, no creo que los traiga ahora... – escrutó con detenimiento la severa mirada de su superior, y se cruzó sensualmente de piernas, antes de continuar con su exposición - Y le destrozaría el corazón, que su propia madre le hiciera una cosa así... De todos modos le advertiré y... en cuanto termine con sus exámenes, le pediré que no asista al colegio, mientras los muchachos estén aquí y... le prohibiré las llamadas telefónicas.

-En mi opinión, no es la solución ideal, pero espero que esté haciendo lo correcto. De lo contrario, el prestigio de esta casa, estará por encima de la eficacia de sus servicios, Sra. Mae. Eso es todo, puede retirarse.

-Gracias, señor.

-Mae, Margaret.

-¡Presente! – jadeó Rita, llegando tarde a su clase de Historia.

-Debe llegar a horario, señorita Mae.

-¡Lo siento! – los ojos azules, las mejillas rosadas, y especialmente, el vuelo de la falda de su uniforme al tomar asiento, ablandaron la reprimenda del docente, que gozaba de una merecida fama de mujeriego empedernido.

-¡Que no vuelva a suceder!

-¡No, señor! – la clase da comienzo.

Rita está poniendo toda la atención posible ya que del resultado del examen de Historia de la próxima semana, depende el permiso para asistir al concierto de los Beatles...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Maggie Mae

1 - ELLA ES UNA MUJER

Nueva York.

Enero de 1964

Rita todavía duerme. Descansa de una semana dura, que aún no termina. En estos últimos días, prácticamente se ha hecho cargo por completo de su casa, y además, está estudiando.

Su habitación es pequeña, ideal para una hija única: en ella caben una cama de bronce, antigua, pero muy bien cuidada; un escritorio con su silla, en el que puede verse un retrato de ella y su madre en el campo; una mecedora con un enorme oso de peluche, regalo de su tío Al; un perchero del que cuelgan dos abrigos, un bolso, un impermeable amarillo, un paraguas rojo y un sombrero de ala ancha con mucho tul y cintas de raso, que era de su abuela, pero sólo está allí para adornar; el enorme guardarropas y muchos, muchísimos almohadones.

La habitación tiene tres pequeñas ventanas con cortinas pintadas a mano por la propia Rita, dan a un patio interno, de modo que no goza del mejor paisaje cuando se levanta por las mañanas, sólo ve una gran pared gris y aburrida.

De los muros repletos de posters y recortes de revistas de vez en cuando cuelgan muñecas de satín, un espejo y las gastadas zapatillas de punta de la época juvenil de su madre.

Pero lo realmente llamativo está en un rincón. Se trata del regalo de toda su familia por su Confirmación: una Rockola. En ella, escucha todos los discos que puede conseguir.

Es un ambiente que casi obliga a pensar en que su dueña, aún no se resigna a dejar a un lado la infancia, para asumir el rol de una adolescente... muy bella.

Es viernes.

En el colegio hay examen de matemática, y el profesor no piensa apiadarse absolutamente de nadie... y siempre cumple con sus amenazas.

Es un viejo sacerdote, malhumorado casi siempre, demasiado exigente, que usa unos anteojos enormes y horribles, a veces da la impresión de que sin ellos no ve absolutamente nada.

Durante años ha sido el blanco de las peores bromas de todo el alumnado... Incluyendo a Rita.

La eterna pesadilla de no aprobar despierta a la adolescente con la respiración agitada y el sudor frío en la espalda.

-¡No!... ¡Hhhh! ¡Hhhh! – salta de la cama y mira el reloj - ¡Uf!... ¡Qué alivio!... todavía tengo tiempo de repasar esos ejercicios difíciles... (“las 07:00hs... Mamá ya está trabajando... veré qué hay para desayunar... ayer se terminó el cereal... queda poco pan negro... espero que mamá recuerde ir a la tienda, antes de que yo llegue de la escuela...”) – se calza las pantuflas, y se coloca la bata.

No le cuesta trabajo madrugar, una virtud que su madre valora extremadamente.

Rita es una joven de apenas catorce años, tímida, retraída, callada.

En clase, no es de las que más se destaca, aunque pone mucha dedicación en el estudio. Su carácter es tranquilo, agradable, aunque a veces prefiere definirse así misma como rebelde y moderna, una contradicción típica de su corta edad.

Físicamente, no aparenta los pocos años que tiene, su cuerpo atlético y delicado, con más frecuencia de lo que a sus compañeras de curso les resulta tolerable, roba las miradas, suspiros y requiebros masculinos.

Se puede decir que es una “mujer fatal”, con cara de ángel. Le gustan los trabajos manuales, en los que prácticamente derrocha todos sus ahorros: dibuja, pinta, esculpe, modela cerámica, cose, borda... hasta es maquilladora artística.

Es muy buena nadadora, cosa que a su madre le disgusta, ya que se aficionó a ese deporte por la insistencia de su tío Alexander, que es salvavidas. Tiene muy pocos amigos, quizás porque “carece del nivel económico necesario para eso”. Concurre a un colegio religioso, en el que los docentes y directivos han censurado la mayor pasión de su vida: LOS BEATLES.

-(“¡Condenados pingüinos!... ¡Cuando no es Elvis Presley, son los Beatles!... ¡¿Qué le ven de malo al Rock And Roll?!... no bailan... ¡de lo que se pierden!... será que ellas no pueden, ni deben mirar hombres... Y, ¡qué hombres!... ¡John, con esa sonrisa increíble!... ¡Paul y sus ojitos dormilones!... ¡un encanto!... George, ¡y sus miradas desafiantes!... ¡podría morir, si las dirigiera hacia mí!... Ringo, ¡y esa carita tan tierna!... ¡Hhhh!... ¡Imposible no amarlos!”) – pensaba Rita, preparando el café.

Encendió la radio.

Se escuchaba la dulce balada, en la voz de Paul, “Till there was you”.

–(“¡Hhhh!... ¡Qué romántico!... ¡Los transistores se van a llenar de miel!... ¡Hmmm!... ¡Paul!... ¡Cielos!... ¡Cuánto desearía que esas palabras, de verdad fueran para mí!...”) – suspira frente al espejo – (“¡Y, ¿por qué no?!... He visto que los hombres en la calle me consideran guapa... Me miran... Me piropean más que a las chicas mayores... lo que por cierto a ellas no les cae nada bien... dicen que no saben qué es lo que me ven ellos para actuar así... ¡no lo soportan!... y el espejo no me engaña... Mi tío Al dice que me parezco a Brigitte Bardot... Tengo un cabello bastante bonito... ¡natural, nada de tinturas, ni agua oxigenada, ni siquiera uso extracto de manzanilla!... ojos azules... mis piernas no son feas... son largas, pero no demasiado delgadas... tal vez, si usara minifaldas... podría... ¡¡Hhhhh!! ¡Las tostadas están listas!... ¡Uff! ¡Por poco se queman!... Bien... Vamos a ver... Ese teorema no me quedó muy claro... Hmjmm... Sí... Ahora entiendo... Todo es más sencillo, escuchando a los Beatles... Ya es hora... Será mejor que me vista, o llegaré tarde al colegio... Todo está en mi bolso... llevo la radio portátil... Estoy lista... ¡Por favor, Dios mío, tengo que aprobar, o no veré a los Beatles!”) – Rita jamás imaginó lo poderosa que sería esa breve oración.

El camino hacia la parada del autobús, es largo y aburrido, sobre todo si se lo recorre un viernes, repasando lecciones. A pocas cuadras, está la tienda de discos, la tentación es casi imposible de resistir, hace apenas unos días lanzaron a la venta el nuevo disco de los Beatles, y ella aún no lo tiene...

Lo piensa, se asoma por la puerta, duda unos instantes... pero está sobre la hora de entrar a clases, en fin, otra vez será. Recuerda entonces una de las tantas promesas de su madre: una A, a cambio de un disco...

La joven sube al vehículo, resignada. Allí coincide con algunas de sus compañeras de curso. No les habla, apenas un saludo, no se trata precisamente del grupo que la apoya. Su silencio provoca comentarios.

-¡Allí sube Rita! – avisa Rose.

-¡Rubia teñida! ¡Parece que se levantó temprano hoy! – se molesta Johanna.

-¡¿Le comieron la lengua los ratones?! – ironiza Irene.

-Como toda cobarde, ella sólo abre la bocota, respaldada por su grupo de tontas... – Rita toma asiento y se pone a mirar por la ventanilla, hace oídos sordos a las lenguas viperinas.

-(“Mamá dice que son envidiosas... creo que tiene razón... aunque no termino de entenderlas... creo no haber hecho nada para que me traten así...”).

La educación y las normas de vida que le fueron impartidas son la causa de sus frecuentes “dolores de cabeza”. Le cuesta comprender cómo es que el resto de las niñas del mismo colegio ni siquiera se molestan en obedecer las reglas del ideario del instituto, cuando para ella es casi una forma de vida.

No conoce la maldad, nunca insulta, si no es absolutamente necesario y nadie, jamás, la sorprendió en una mentira, ciertamente, es una buena chica. Todos sus profesores, opinan lo mismo. Ella sólo se limita a estudiar...

–(“¡Hmmm!... Todas están en la puerta... Tal vez necesitan reunir valor para presentarse al examen... Laura se ve tan nerviosa como yo... y se le dificulta el álgebra más que a mí... nos faltaron algunas horas más de repaso... ¡Hhhh!... ¡John, Paul, George y Ringo no tienen estos problemas! ¡Ellos ya no van al colegio! ¡Qué suerte!... Bien, por lo visto, ¡es hora de bajar!... ¡y un verdadero alivio!... ¡no tendré que seguir oyendo a esas idiotas!”) – saltó del autobús, para ir al encuentro de sus amigas.

-¡Rita! ¿Cómo estás? – preguntó Laura, su mejor amiga.

-Nerviosa.

-¿Estudiaste?

-Bastante, pero de todos modos, tengo miedo de olvidarlo todo, en cuanto los ejercicios estén delante de mi vista. ¡Es mi peor pesadilla!

-¡No sólo la tuya! Yo siempre sueño que no apruebo los exámenes... ¡o que no entiendo nada, aunque no siempre estoy dormida cuando eso sucede!

-¡Ja, ja! ¡Lo imagino! Entremos ya... – las horas y el frío de aquella última mañana de enero pasan con lentitud.

El timbre y la palabra “recreo”, nunca antes les parecieron tan deliciosamente dulces.

-¡Sí! – corrió a la puerta del aula.

martes, 24 de agosto de 2010

Libro 2 - Al Pie del Tabernáculo

EPILOGO

La vida en Mallorca ha vuelto a ser simple y serena.
El pequeño Tomy, definitivamente recuperado, acaba de ser testigo de la reconciliación y segunda boda de sus padres, esta vez, como corresponde: por civil y por Iglesia, quizás pronto tenga un hermanito.
La familia Sotomayor, nada dice a cerca de los rumores de la prensa, el tiempo se hace cargo de todo.
Clarisa descansa, mientras cuida a su amiga Pamela, que todavía está convaleciente, en la isla de los Sueños, escoltadas ambas por Richie. El futuro les sonríe.
Jordi ve a su abuela todos los días, en el hogar de ancianos que se encuentra exactamente frente al seminario, pues debe llevarle los Sacramentos, ya que ha relevado a Clarisa en esa tarea. Demás está decir, que el resto de los compañeros de Jordi se han convertido en sus nietos del corazón...
Lamentablemente, los padres del seminarista continúan oponiéndose a la vocación sacerdotal de su hijo, y todo indica que lo harán, hasta que el Obispo decida si reúne o no los requisitos para recibir el Sacramento del Orden.
Fray Fernando, viejo y cansado, se dedica a la oración y la contemplación, a veces en compañía de Jordi, que ha aprendido muchas de sus virtudes. Vivirá unos años más, según cree, hasta ver a su protegido convertido en presbítero.
El matrimonio Suárez ha regresado del Caribe para atender nuevos negocios: joyería y orfebrería.
No hay noticias de vampiros, ni nada que se les parezca, por el momento, pero Clarisa y Richie no descuidarán sus entrenamientos, que ahora comparten muy seguido, Ronrromeo es muy exigente, y sabe lo que hace, sin contar con que no le disgusta que ellos estén juntos y hagan planes de matrimonio... ¡Pero esa ya es otra historia!

¿FIN?

Libro 2 - Al Pie del Tabernáculo

28 - LA BATALLA FINAL


-¡Señor Sotomayor!... ¡Señor Sotomayor!... ¿Se encuentra usted bien?
-¡Hmmm!... ¿Qué Pasó?...
-Creo que acaba de caer desde el piso de arriba...
-Así parece... ¿Tú eres Jordi?
-Para servir a Dios y a usted.
-¿Cómo llegaste hasta a aquí?
-Seguí a una luz intermitente.
-¿Luz?
-Esa luz... - señaló el seminarista hacia la derecha de Richie.
-¿Qué será?
-¡Creo que puedo adivinarlo!... ¡Sí!... ¡Es una Custodia!... ¡Y con una Hostia Consagrada dentro!
-¡La ayuda que estábamos necesitando!... La leyenda era cierta...
-No tenemos tiempo para conclusiones, ¡hay que salvar a Clarisa!
-¡Iré por Pamela!
-¡Está bien! - se separaron, dejando el recinto del sótano vacío.


-«¡Já, já, já!... ¿Has visto? ¡Ahora sí estás sola!... ¡La que fue tu amiga te robó tu única arma!... ¡Tu novio está muerto!... Tus padres se olvidaron de ti... ¡Linda, ya va siendo hora de rendirte, ¿no crees?!»
-(“«¡Richie!... ¡Lo dejé solo, por pelear con este maldito!... ¡Él me necesitaba, estaba por encima de mí orgullo de cazadora!... ¡Ahora, ya no puedo hacer nada!... ¡Lo perdí por mi propia soberbia!»”) - la tristeza hizo estragos en la fuerza física de Clarisa, lo que envalentonó a su rival.
-«¡Ríndete!... ¡Ya no tienes razones para vivir!... ¡El amor muere, si no se lo cultiva!... El tuyo, como podrás ver, es un caso perdido...»
-(“¡Mentira!... ¡Yo sí la amo!... ¡Ella sigue siendo mi amiga!... ¡No te defraudaré, Clary!”) - Pamela, viendo que el tablón del que colgaba Clarisa comenzaba a desprenderse, corrió hacia ella a pesar del dolor de su cuerpo, y logró retenerla, tomándola de un brazo - ¡Sujétate!... ¡No te sueltes!... ¡Cuélgate de mi cuello!... ¡Rápido! - la cazadora, obedeció.
-«¡Pam!»
-¡Amiga!
-«¡¡Me salvaste la vida!!»
-¡Y tú a mí! - las dos se abrazaron con ternura.
-«¡Aghhhhhhh!... ¡Amor verdadero! ¡¡Qué asco!!» - el demonio, haciendo arcadas, huyó espantado.

Los doscientos sacerdotes desembarcaron en la isla, encabezados por el Obispo, Fray Fernando, y el Padre David.
-¡El León de Dios!... ¡Hay que seguirlo! – indicó el fraile. Lo hicieron, y llegaron al misterioso sótano.
-¡Dios Bendito! – encendieron las linternas y exploraron el lugar - ¡Increíble!
-¡Es...!
-¡Un templo! ¡Un Templo Consagrado!... ¡Deprisa, dispongamos todo para la ceremonia!


-(“¡Por fin!... ¡Creí que no llegaría jamás!... Bueno, parece que las dos están a salvo.”) - Jordi se acercó a las chicas para socorrerlas - ¿Están bien?
-Sí, Jordi... Pero no todo está terminado. - respondió Clarisa - El Enemigo sólo fue ahuyentado, volverá con mucha más fuerza.
-No te preocupes, ¡no estamos desarmados! - señaló el Santísimo Sacramento, escondido bajo su alba.
-¡Gracias a Dios!
-¡¡Jordi, detrás de ti!! - gritó Pamela. El joven giró sobre sus talones y enfrentó a la Bestia.

-(“¡Tengo que llegar!... ¡Mi Cabeza!... Aún me duele el golpe... ¡Son ellas!... ¡Clarisa lo logró!... Las alejaré del peligro...”) - Richie prestó ayuda a las chicas.

-«¡¡Richie!!» - Clarisa, deshecha en lágrimas, abrazó al muchacho - «¡Te creía muerto!»
-De hecho, casi sucede... Calma...
-«¡No debí haberte dejado tan indefenso!»
-No te culpes... Estamos juntos, ¡y nadie ha podido impedirlo!
-«¡Tenemos que hacer algo!» - exclamó Clarisa - «¡Jordi está peleando solo, pueden bajar sus defensas!»
-Primero, deben recuperarse las dos. Los sacerdotes están aquí. Necesitan tiempo para darle sepultura al cadáver de un fraile y volver a consagrar el Templo.
-«¿Templo?»
-Hay una iglesia primitiva en el sótano...
-«¡Vamos muy bien!»
-¿Te sientes mejor?
-«¡Ya estoy lista para continuar!... Pam, descansa, nos ocuparemos de todo.»
-¡Está bien! - la joven, todavía extenuada por el salvataje, permaneció recostada, hasta que Ariel la encontró y la abrigó con su cuerpo.


-«¡Ha vuelto mi hermosa casa!... ¡Qué maravilla!... ¡Tonto!... ¡¡Te venceré, como siempre lo hago!! ¡¡Eres mío!! » - el diablo lanzó rayos y llamaradas contra el muchacho, que apenas podía sostener la Custodia con ambas manos.


Clarisa sentía que no podía intervenir esta vez, por muy veloces que fueran sus piernas, no llegaría a tiempo. Dos gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas. No podría salvar a Jordi del Martirio. Aceleró el paso hasta que sus piernas parecieron salirse de su cuerpo. El lugar era demasiado grande y ella esta totalmente agotada, física y espiritualmente. Caminó para no provocarse un infarto. No llegaría. Lloró…Y la ayuda cayó del Cielo…
-Lo estás haciendo muy bien, jovencita…
-¿Padre Callahan?
-He venido a cumplir mi promesa…
-¡Ayúdeme, por favor, hay que salvar a Jordi!
-Pasa a trávés de mí, una vez que recibas mi Bendición.
-¡¡Gracias!! – la joven obedeció en el momento oportuno.


Jordi comenzaba a asustarse y a sentirse culpable sin motivo. Indigno de su misión. Sus fuerzas lo abandonaban... De pronto, dos manos se sumaron a la lucha, y luego otras dos. Miró a su alrededor, y descubrió los rostros de Richie y Clarisa.
-«¡Te dije que podías contar conmigo para lo que quisieras!»
-¡Gracias!
-«¡Por nada!» - Jordi se tomó unos segundos para secarse el sudor de la frente. Una feliz idea nació en su cabeza, y como la pensó, la ejecutó: en lugar de volver a tomar la Custodia, puso sus manos sobre las de la pareja. El poder del Amor entró en acción.

Dos niveles más abajo, los clérigos volvían a consagrar el Templo.

El demonio vencido nuevamente, se retiró dejando solo al Supremo. En ese momento, Pamela se recuperó y colaboró con sus amigos.
-¡Retrocede! ¡Ya no tienes autoridad en este lugar!

Afuera, las nubes negras se despejaron, y el sol apareció después de muchos años


El exorcismo estaba completo. La tierra tembló por un instante. Las paredes del castillo se desintegraron como si fueran de arena. En un abrir y cerrar de ojos, no quedó nada, salvo las doce columnas de la Iglesia.
-¡Ya pasó todo! - suspiró Clarisa, abrazando a Richie y a Jordi.
-No volverá... - susurró Pamela, débil, pero feliz de estar viva.
-Ahora sí, podemos regresar a casa. - anunció Fray Fernando, satisfecho.
-Un nuevo día... ¡Gracias a Dios! - exclamó Jordi.

Libro 2 - Al Pie del Tabernáculo

27 - EL RESCATE DE PAMELA. SEGUNDA PARTE


Atardecía. El tiempo se agotaba. La batalla final se acercaba inexorablemente. Los vampiros intentaban un nuevo ataque. Sólo quedaban los jefes. El Supremo se jugaba la existencia de su raza...
-«No tenemos opción, hay que enfrentar a la Cazadora... Ustedes son lo único que me queda, los únicos elementos capaces de resistir la poderosa arma que aniquiló a todo mi ejército. ¡Vayan por ella! ¡Recuerden, ¡la quiero viva!!» - tales fueron las órdenes del Gran Vampiro Supremo. Los Nosferatus partieron cuando ya era noche cerrada.

-¡Ay!... ¡Hhhhhhh!… ¡Ahhh! ¡Ayyyy! - Clarisa cayó dolorida sobre la alfombra del Tabernáculo.
-¡Clarisa, hija! ¡¿Qué te sucede?! ¡¿Qué tienes?!
-¡F-Fray Fernando!... ¡Ay!... ¡Van a atacar!... ¡Se acercan!... ¡Son muy fuertes!
-¡Expondremos el Santísimo, y convocaremos a todos los sacerdotes y religiosos disponibles y en estado de Gracia!
-¡No hay tiempo!... Pero, no será la última batalla... Sólo se trata de un intento desesperado... ¡Necesito comulgar bajo las dos Especies!
-¡Cálmate!... Ten... Bebe un poco de agua...
-¡Agua Exorcizada, Fray Fernando! ¡Debe darle Agua Exorcizada! - exclamó el Padre David. El fraile obedeció.
-¡Gracias! Ya me siento mejor... - puesta en pie, la Cazadora ayudó a disponerlo todo para celebrar la misa, y recibir la Eucaristía. Fue entonces, cuando vio y recibió un regalo que no esperaba. - (“¡El Cáliz!... Hay sangre en lugar de vino... ¡¡La Hostia está manchada de sangre!!... ¡Dios, ¡no merezco semejante prueba de tu Existencia, ¡no soy digna de ella!!!... ¡Siento que el alma se me sale del cuerpo!”) - temblaba espasmódicamente, tenía la sensación de que iba a desfallecer de amor. De pronto estaba fortalecida, invencible, totalmente recuperada, dispuesta para una lucha singular.
-¿Te sientes mejor, hija? - preguntó Fray Fernando, terminada la ceremonia.
-¡Nunca estuve tan bien, Fray Fernando! Sólo me apena una cosa...
-¿Tener que matar a quienes han sido sacerdotes?
-Quisiera no tener que hacerlo, Padre David, pero ellos ya están muertos, sólo permanecen en pie por una posesión diabólica, incluso algunos estaban así antes de morir, en manos de los vampiros, y yo ni siquiera habla nacido...
-Esos serán los primeros en caer, pequeño ángel, porque jamás debieron ser ordenados.
-Me tranquiliza saberlo.
-Ven, te mostraré algo. - los tres caminaron hacia la cripta Episcopal - Muy pocas personas saben que existe, por eso también el Supremo ignora su origen. Espero que aún no sea necesario usarlo. - utilizando una descomunal llave de hierro, abrió un cofre cubierto de polvo y telarañas.
-¿Un báculo?
-Es el arma que debe matar al Supremo en la batalla final... Según la leyenda, claro...
-Es muy hermoso. Pero debe empuñarlo un obispo, no una simple mujer seglar...
-Tú no eres una simple seglar: eres la Cazadora.
-Pero no tengo más mérito que cualquier cristiano con su fe bien puesta... ¡Santo Dios!
-¿Ocurre algo?
-¡Miren!... El báculo está escrito... en la misma tipografía de los pergaminos que me entregaron...
-¿Puedes traducirlo?
-Creo que sí... «La victoria final es segura... La pureza de un alma rescatada del infierno reforzará las defensas de la Cazadora... Un corazón embebido en la Gracia Perfecta tomará en sus manos el arma que destruirá al Supremo... Dos latidos gemelos acompañarán la proeza, y la paz volverá a reinar en el Templo, que jamás dejó de ser Casa de Dios...»
-Ahora lo comprendo todo... - comentó Fray Fernando - La clave está en las inscripciones, no en el báculo.
-«...un alma rescatada del infierno...» - repitió el Padre David.
-¡Pamela!- exclamó Clarisa.
-«... un corazón embebido en la Gracia Perfecta...»
-¡Jordi! - continuó Fray Fernando. De repente, un fuerte ruido exterior lo sacó de su encasillamiento.
-¡Es hora de pelear!
-¡Ten cuidado, Clarisa!
-¡Siempre lo llevo conmigo, Fray Fernando! - la joven salió de la bóveda, llevando a su gato encaramado en el hombro derecho - ¡Aquí vienen!
-«¡Pffffffff!»
-¡Lo mismo digo! ¿Estás listo?
-«¡Miaurrrrr!»
-¡Perfecto! - el animal saltó del hombro de su ama - Vas a necesitar esto. - la muchacha le colgó una pequeña Teca de plata en el cuello, que hizo el efecto deseado - ¡Ya podemos enfrentarlos! – caminaron serenamente hacia el enemigo, que llegaba volando bajo la débil luz de la luna menguante – Por lo que veo, no será tan duro como lo pensé... ¡No existes!... ¡Desaparece!... ¡Eres muy feo!... ¡No me asustas!... ¡Mediocre!... ¡Lindos colmillos para un dentista!... ¡Oigan, ¿en dónde están los verdaderos guerreros? ¡Los estoy esperando!... ¡¡No entrené tanto tiempo de balde!!... Son ellos... - una nueva categoría de Nosferatus la enfrentó, rodeándola peligrosamente - Advirtieron que me subestimaban... Ahora quieren asegurarse la victoria... No me gusta esto... Ariel, mantente a mis espaldas, no quiero ofrecerles ninguna ventaja... - extrajo la Teca, y la exhibió sobre su pecho. Los vampiros retrocedieron unos pasos, pero luego, resistieron. - No le temen al Sacramento... Parece que habrá que usar la fuerza bruta, gatito... ¡Manos a la obra! (“¡Uf!... ¡Tienen aún más fuerza que los otros!... Supongo que éstos fueron obispos... son veloces... ¡Ay!... ¡Pegan fuerte!...”) - Clarisa habla caído por primera vez en una batalla - (“¡Nadie me hizo morder el polvo antes!... ¡Ahora sí, estoy furiosa!...”) - de entre sus ropas, desenvainó una filosa espada samurai - ¡Me cansé de este juego de niños!... ¡Toma esto!... ¡Y esto otro!... ¡Y lo de más acá! - las manos del vampiro salieron despedidas, al separarse del cuerpo. Inmediatamente, la víctima se quemó como papel. - ¡Las manos, Ariel! ¡Tienes que arrancarles las manos, sólo así los vencerás! - la batalla se prolongó hasta el amanecer. Con el primer rayo de sol, los últimos tres vampiros huyeron despavoridos. - ¡Fiú!... ¡Qué cansancio!
-¡Clarisa, ¿estás bien?! - preguntó el Padre David.
-Sí, sólo un poco agotada...
-Ven, repara tus fuerzas frente al Santísimo.
-¡No deseo otra cosa!


-¡Hijo, todo el mundo lo creerá un disparate, aún viniendo de ti!
-Pero debo hacerlo. La gente no debe seguir en la ignorancia respecto a éstas cosas.
-Los pobres siempre fueron ignorantes.
-Depende de a qué clase de pobreza te refieras. La gente más humilde es la que más conoce el significado del Temor de Dios, por eso no se mete en éstas tonterías; son los poderosos y los millonarios los que las buscan, para estar «a la moda» - el padre se rindió. Ese mediodía, gracias al estudio montado en los sótanos de la casa de Clarisa, todos los informativos de radio y televisión se vieron interrumpidos por el documental realizado por Ricardo Sotomayor.


-¡Formidable! - exclamó Clarisa, mientras tomaba su baño - ¡No podrías haberío hecho mejor! (“¡Hhhh!... Trabajó toda la noche en la edición, mientras yo cazaba vampiros, y creo que no tendrá demasiado descanso... Bien... El día es hoy... Finalmente, ha llegado... buscaré ese castillo, y sacaré a Pam de allí... Las coordenadas están codificadas en el diario de mi abuela, sólo es cuestión de minutos, para ubicar el sitio exacto… Luego, me haré cargo del supremo hasta que llegue Jordi... Me pregunto si comprenderá lo que esto significa...”) - salió de la tina y se vistió. Sin perder tiempo, metió a Ronrromeo en un bolso y salió rumbo a la Catedral. Allí esperó a los dos camiones de caudales que transportaban los equipos de sonido y los instrumentos. Personalmente, se encargó de instalarlos... Templó cuerdas... reparó conexiones... probó micrófonos y armó consolas. Hacia las 16:00hs., todo estaba listo para un ensayo general.
-(“Sólo falta Pamela en éste lugar... ¡Su canción!... ¡Eso es!... Con su música, la recuperaré...”) - tomó el micrófono inalámbrico y una cinta, que llevaba en su bolsillo - (“La compuso para una Misa por los enfermos físicos y espirituales... no imaginó que la primera en servirse de sus efectos curativos, sería ella misma...”) - conectó la guitarra y entró en acción - «Oye mi ruego, Señor,
me desamparo sin ti.

Dame tu ayuda, Mi Dios,
Tu siervo confía en ti.
Tú eres mi Dios,
apiádate de mi...
Te ruego sin cesar...

Alegra a tu siervo
Cuando ante ti levanto mi alma,
Tú, Señor, eres compasivo,
Lleno de bondad,
Con aquél que te invoca

Señor, escucha mi oración,
Presta oído al clamor de mi voz,
A ti confío en el día mi pena,
Sé que me respondes fiel...

Dios mío, enséñame tus caminos,
Para que así ande en tu Verdad.
Pon en mi corazón oh, Señor,
El Santo Temor a Tu Nombre.» - todavía estaba cantando, y llorando simultáneamente, cuando Jordi, vistiendo ya su flamante traje de seminarista, se asomó por la puerta de la Sacristía y se quedó escuchándola, igualmente conmovido. Se secó las lágrimas y caminó hacia ella.
-¡Eso fue maravilloso, Clarisa!
-¡Jordi! - la niña apagó el sistema, dejó la guitarra en el piso, y fue al encuentro del muchacho - ¡Estrenas cuellito blanco! - lo abraza fuertemente, y ninguno de los dos puede contener el llanto.
-¡Estoy tan feliz, que no lo puedo creer! ¡Y apenas es el principio!
-¡Lo sé!...
-Estoy aquí, gracias a ti. ¿Qué puedo hacer para quedar a mano contigo?
-No rendirte ante las pruebas... Una vez que el Obispo imponga sus manos sobre tu cabeza, la deuda estará saldada.
-Pero...
-¡Nada de peros, sólo sigue adelante!
-Esa canción... ¿es el Salmo 85, del Ritual de Exorcismos?
-Sí.
-Pamela.
-¿Cómo lo sabes?
-Tu diario estaba abierto junto al breviario que me dio la abuela.
-Entonces, estás enterado de todo.
-Y no me sorprende, sólo tú podrías ser la Cazadora... Quiero hacer algo por ti, dime cómo puedo ayudarte, ¡por favor! - ya estaba. Clarisa no podía seguir negándose para protegerlo, el ruego en esos ojos azules, que reflejaban la Gracia de Dios era imposible de ignorarse.
-Está bien... Al finalizar la celebración, nos encontraremos junto a la cripta: no te quites el alba, ni el cíngulo. Si no me encuentras... reza y sigue a tu corazón, no te perderás, si no le temes a nada, salvo a vivir sin Dios.
-¡No se me olvidará por nada del mundo!
-Te veré luego.


-(“Tiene que estar por aquí... Sé que es un castillo muy antiguo, en ruinas, pero debe haber algún dato, por mínimo que sea... llevo horas escudriñando manuscritos escaneados del monasterio del Escorial... Tanta información está saturando el disco duro... ¡Hhhh!... me arden los ojos... ¡Al fin!... ¡Este es!... Creo que... ¡Sí!... Y tiene una leyenda... Según la cual, en ese lugar se cometió un homicidio... Se dejó morir de hambre y sed a un joven sacerdote, en las mazmorras del castillo... Esto es lo que Clarisa está buscando... «Nunca se asoma el sol en este lugar, porque los Cielos lloran la muerte del santo seguidor de Cristo...» Necesito las coordenadas exactas del lugar... usaremos el helicóptero de Clarisa, para sobrevolar la zona... Quizás estemos sobre la pista del paradero de los vampiros.”) - Richie salió hacia la casa de Clarisa,


-Todo está listo, Monseñor. - informó Fray Fernando.
-Perfecto. ¿Qué es toda esa cantidad de equipos de sonido? Parece para un recital de rock.
-Un obsequio de la señorita Clarisa Suárez, para los seminaristas. Así podrán esparcirse en sus ratos de ocio.
-Me parece que será provechoso.
-Ella dice que para las dudas de fe, no hay mejor refugio que la música en oración.
-Es una chica magnífica. ¡Qué pena que no tenga vocación religiosa, sería muy valiosa su colaboración!
-Ya lo creo. Pero ella es totalmente libre para decidir sobre su vida.
-Bien. Ya casi es hora de comenzar. - el Obispo se dirigió al salón parroquial para revestirse.
La ceremonia, una suntuosa misa concelebrada por la por la totalidad de los sacerdotes de la diócesis, se desarrolló con normalidad y una especial emoción, por la presencia en la misma, de la abuela de Jordi. En el momento preciso de la admisión de los nuevos seminaristas, un mensaje urgente se registró en el contestador automático del teléfono celular de Clarisa.
-(“¡Oh, no! ¿Por qué ahora?... comulgaré y veré de qué se trata... «Clarisa: te espero con urgencia en el helipuerto de Santa Clara de Asís. Encontré el escondite de los vampiros. Te Amo. Richie.»... Bien, no tengo demasiadas oportunidades de saludar a Jordi, después de la Misa, la cinta está en mi bolsillo, el pasacassettes, en mi bolso, junto a Ronrromeo... Pamela no puede seguir esperando...”) - decidida, Clarisa salió de la Catedral, rumbo al helipuerto.


-¡Por fin llegas! ¿Qué te detuvo?
-No podía atender el teléfono, estaba en la Catedral, lo siento.
-No hay cuidado. Vámonos ya.
-Perfecto.- el helicóptero despegó- ¿El castillo?
-¡El castillo! Todos los datos coinciden, y más: se dice que nunca sale el sol en esa isla.
-Caldo de cultivo ideal para un refugio de Vampiros... Hablé con Jordi, él nos será muy útil, quizás fundamental, para vencer al supremo.
-Este será un trabajo de equipo. Nos separaremos para agilizar las cosas.
-Bien.
-Fray Fernando ya tiene las coordenadas, nos alcanzará en cuanto pueda, con el resto del presbiterio. Todos están al corriente de la gravedad de la situación.
-Ahá... ese es el lugar... por demás extraño, observa esto: las nubes negras que cubren la isla no se registran en el Radar meteorológico...
-Ten mucho cuidado, me recuerdan a las que anunciaron la llegada de Jordi a Santa Clara de Asís...
-A mí también... La Custodia está latiendo con el corazón de Pam... Aterriza... Tú buscarás los sótanos. Tengo un presentimiento...
-De acuerdo. - saltaron del aparato, y se separaron, beso mediante.

-«Ella está aquí... ¡La Cazadora, ha llegado!» - envuelto en su capa, el Supremo abandonó su ataúd. Estaba asustado, aunque no lo admitiera.


-(“¡Voy por ti, amiga!...”) - Clarisa, rompiendo los cristales de una de las ventanas, ingresó al castillo - (“Los latidos se aceleran... ¡es ahí!... ¡Detrás de esa cortina!”) ¡Pam!... (“Está dormida... Bien, dejaré la cinta y buscaré al supremo, el resto lo hará la música...”)- la joven salió a recorrer los laberintos del palacio en ruinas... A su paso, todos los centinelas apostados a las puertas de los salones se desintegraban. Hasta que llegó a la sala del trono.
-«¡Finalmente nos vemos las caras, bella Cazadora!»


-(“Este lugar me da calosfríos... Parece no terminar nunca...”) ¡Ahhh! - Richie, a causa del mal estado del piso del castillo, cayó al sótano que precisamente estaba buscando; el golpe fue muy fuerte, lo dejó inconsciente, sobre una pila de restos óseos humanos.


-(“¡Richie! Algo le sucedió, pero no puedo buscarlo ahora.”)
-«¡Vaya, vaya, vaya!... Realmente me has causado fuertes dolores de cabeza, pequeña... ¡Estoy furioso!... Acabas de rebasar el límite de lo tolerable... ¡¡Prepárate para conocer el verdadero significado de la palabra “miedo”!!»
-¡Nunca aprenderé!... ¡Y jamás te llamaré «supremo», con mayúsculas! Es un título demasiado grande para una basura como tú. - ambos contendientes se miraban a los ojos, caminando en círculos, sin ceder una pulgada de terreno. El Supremo se fijó en el bello crucifijo que colgaba del cuello de la Cazadora.
-«¡¿Qué tienes para atacarme?! ¡¿Una pequeña y débil fe, que muy pocos vivos son capaces de sostener, sin flaquear cada segundo de su miserable existencia?!» - sin que el Supremo lo advirtiera, una misteriosa transformación se operó en Clarisa, su sonora voz se duplicó.
-«¡Traigo una fuerza capaz de mover montañas!»
-«¡Já, já, já!... ¡Y, ¿creíste semejante timo?! ¡Cuelgas un cadáver de tu cuello!»
-«¡Te equivocas! ¡Eres demasiado pesado y feo para ser adorno! Además, los embutidos no me gustan, engordan, ¡especialmente tú, con ese ridículo y antiguo traje! Se nota que no sabes nada de moda, querido.»
-«¡Ya basta!» - el vampiro alzó su mano derecha, y lanzó una llamarada de fuego negro, que Clarisa evadió sin problemas.
-«¡Tampoco tienes sentido del humor, y te falta velocidad!»


-(“«¡Esa voz!... ¡Esa música!... Es mi canción... ¡¡¡Clary!!!»”) - Pamela comenzaba a despertar y a recordar - (“¡Clary!... Entonces, ella está aquí... Una cinta... ¡Oh, no!... ¡El Supremo la matará!... ¡Tengo que detenerlo!... ¡Ella es mi amiga!...”) - la joven en medio de una peligrosa metamorfosis, salió de su ataúd, y se dirigió al salón del trono.


-(“Clarisa se marchó... ¡Tengo que alcanzarla!... Hablaré con Fray Fernando... él debe saber dónde está...”) - Jordi terminaba de saludar a conocidos y amigos. Corrió al encuentro del anciano fraile.
-¡Fray Fernando!
-¡Jordi!
-¿Dónde está Clarisa?
-¡Ven conmigo!
-¡Está bien!
-Todos los sacerdotes nos alcanzarán una vez que estén en estado de Gracia.
-Entonces, ¿no es ningún secreto?
-Es una situación desesperada, Jordi, ¡tenemos que salvar la vida de Clarisa y sus amigos!
-¡¿Quiere decir que está con el Supremo?!
-Exacto. Y corre peligro. ¿Sabes navegar botes rápidos?
-Sí.
-¡Bien, hazlo! - los dos abordaron la lancha, y a toda velocidad, pusieron proa a la isla del castillo sombrío.


-«¡¿Adónde crees que vas, traidora?!» - gritó Javier.
-¡Cállate! - decidida, Pamela tomó una lanza y la clavó en el corazón del vampiro - ¡Siempre fuiste un inútil, ahora lo veo muy claro! - la ex vampiresa siguió su camino.


-«¡Inténtalo otra vez!» - Clarisa continuaba la lucha con el Supremo - «¡Ya me aburren tus trucos baratos!... ¡Hasta en el peor de los circos, no te aceptarían!... ¡No eres creativo!... Y tienes puntos débiles muy... ¡Expuestos!... ¿Qué tal estuvo eso? ¡Lo practiqué durante semanas!» - una poderosa patada impactó en el esternón del vampiro, arrojándolo contra la pared.
-«¡Pagarás caro tu atrevimiento!... ¡Te he subestimado, jovencita, ¡pero mi paciencia, tiene un límite!!» - el supremo se disponía a desplegar todo su poder. La transformación del monstruo tomó a Clarisa desprevenida, sin poder escapar. Estaba frente a frente, por segunda vez, con el mismísimo diablo.
-(“¡Yo, y mi prisa! ¡Debí hacer una novena de Comunión antes de hoy!”)
-«¡Sorpresa, sorpresa!... ¡Nos volvemos a ver, muñequita morena, ¿cómo has estado?!»
-(“¡Santa Clara de Asís! ¡¿Dónde estás cuando te necesito?!”) – pensó Clarisa. En el acto, el rosario de la Santa apareció enredado entre sus dedos – (“¡Uff!... ¡Qué servicio!”) ¿Otra vez a soportar tus tonterías? - la muchacha, sin agregar una sola palabra, extrajo la Teca y la levantó por encima de su cabeza.
-«Estás muy sola, preciosa... no puedes sostener a tu pequeño gigante, con un cuerpo tan débil...»
-Eso lo veremos... ¡Ariel, busca a los sacerdotes, tráelos! - susurró ella.
-«¡Claro que sí!» - astuto, el enemigo rompió el piso debajo de los pies de la niña, obligándola a soltar el Santísimo, que cayó en manos de... Pamela - «¡Traidora!» - gritó el demonio, alcanzándola con un rayo.
-¡Ahhh!
-¡¡Pam!! - Clarisa estaba perdiendo su habitual calma, y para colmo, colgaba de una tabla floja...

Libro 2 - Al Pie del Tabernáculo

26 - VOCACIÓN CONFLICTIVA


-¡Hay que quitarle esas ideas a Jordi de la cabeza! ¡Nuestro futuro depende de eso! ¡Tenemos que hacer algo! - gritaba Tristán Llobet, el ambicioso padre de Jordi.
-He hablado con Clarisa Suárez, pero no parece querer ayudarnos.
-¡Es que ella ambiciona todavía más que nosotros, no hace otra cosa que coquetearle al hijo de Joaquín Sotomayor, por si no lees la prensa! - Jordi escuchaba todo desde su cuarto, mientras armaba su maleta, en la que incluía su primer traje clerical.
-(“¡Muy pronto podré usarlo!... Faltan cada vez menos días para la admisión... mis padres no irán... Pero Clarisa y Fray Fernando estarán allí... Casi como un reemplazo... después de todo, gracias a ella hoy estoy vivo... iré a despedirme de mi abuela...”) - silenciosamente, abrió la puerta de su cuarto, y se dirigió a los aposentos de la anciana, que dormía profundamente - ¿Abuela?... ¿Estás despierta?
-¡Hmmm!
-Sigue durmiendo, sólo quería agradecerte el no haberte escandalizado por mi vocación. Volveré, te lo prometo, y te llevaré a vivir conmigo... - besó la añosa frente, y salió, tan sigilosamente como había ingresado.
Saltó por la ventana de su cuarto, no sin antes dejar una carta sobre la cama.


-¡Qué lugar tan maravilloso! - suspiró Clarisa, sentada sobre la arena, a orillas del Mediterráneo - ¿Vivirías aquí, si pudieras?
-¡Sólo si tú me lo pidieras, y te quedaras a mi lado! - susurró Richie, al oído de la joven, para después reclinar la cabeza sobre el pecho de su amada.
-¡Dulce!... ¿Qué es eso?
-¿Qué cosa?
-Esas nubes negras...
-No lo sé.
-¿Tienes binoculares?
-Iré por ellos.
-Bien.


-¡Fray Fernando!
-¡Jordi, hijo, ¿qué haces aquí, a estas horas?!
-Siento molestarle, Padre, es que necesito un lugar donde vivir, hasta que pueda hacerlo en el seminario.
-¡Pasa, pasa!... ¿Tomas un café?
-Sí, gracias.
-¿Te encuentras bien?
-De momento, sí.
-¿Tus padres?
-Aún no saben que me marché. Los dejé discutiendo solos.
-¡Eso no está bien, hijo!
-¡Fray Fernando, no tengo opción! Tratan de obligarme a que me case... ¡por interés!
-¡Santo Dios!
-¡Necesito un refugio!
-Sólo faltan cuarenta y ocho horas para tu admisión... ¿no podías esperar?
-Mi casa es un infierno, Fray Fernando, no tengo ni siquiera cinco minutos para rezar tranquilo: mi madre entra y sale de mi cuarto para interrumpirme, no puedo estudiar, durante todo el día veo desfilar mujeres, provocándome, no sólo verbalmente, sino con sus actitudes, con aprobación de mis padres. ¡No quiero seguir así! Lejos de retenerme, casi están echándome de mi casa... - el cura le sirvió la taza de café, y se sentó a escucharlo. De pronto, recordó algo. -Tranquilízate, hijo... Ten.
-¿Un sobre?
-Clarisa lo dejó para ti, se podría decir que presintió que esto te sucedería.
-¿Una llave?
-Sí... ¿Te gusta trepar a los árboles?
-Me encanta, pero, ¿a qué viene la pregunta?
-Esa llave es de la que fuera casa de juegos de Clarisa. Está construida sobre un roble muy añoso. Varias veces la he usado como celda privada, allí nadie te molestará, hay un bonito oratorio, música cristiana, ¡y la nevera bien provista!
-¡El corazón de esta chica, no tiene límites!
-¡Ya lo creo!


-Aquí tienes...
-¡Gracias!... Es otra isla... Tormentosa, si se quiere... No logro distinguir demasiado, pero hay una construcción muy antigua...
-Déjame ver... ¡Ah, sí!... Es un castillo abandonado... Dicen que está embrujado.
-¿Puedes asegurarlo?
-Es cuestión de mirar los archivos del monasterio del Escorial.
-Hazlo. Quiero saber todo.
-Regresemos.
-Bien. - sin la menor pérdida de tiempo, partieron.
-¿Hay ordenadores allí?
-Sí. Acaban de instalar los que obsequió tu padre, según leí en la red.
-¡Excelente, ganaremos tiempo, entonces!...
-¿Siempre traes tu laptop?
-¡Siempre! Nunca se sabe cuándo puede llegar a ser necesaria... ¡Oh!
-¿Encontraste algo?
-El scanner no ha sido puesto en funcionamiento, no pueden enviarnos material fotográfico, eso nos resta muchísima información.
-Me ocuparé de eso. Hoy terminé con la selección del material para el documental sobre sectas satánicas.
-¡Buenas noticias!
-Lo editaré, y lo difundiremos lo más pronto posible.
-¡Es un verdadero alivio!


-¡Qué alivio! - suspiró Jordi, sentado sobre los almohadones de la casa del árbol, a la que acababa de llegar - (“¡Dios!... ¡Sé que hago lo correcto!... me pregunto si algún día mi familia me comprenderá... ¡Dios mío, haz algo!... Quiero un poco de paz...”) - dos gruesas lágrimas escaparon por sus mejillas, luego de iluminar sus ojos azules - ¿Un breviario?... Sí, un breviario... ¡Y es para mí! Está dedicado... ¡¿mi abuela?!... ¡Clarisa! ... ¡Qué mujer incorregible!... Todo se lo debo a ella... ¡Ojalá pudiera devolverle tantas atenciones!...


-¡Jordi!... ¡¡Jordi, ya levántate!!... ¡¡Jordi, tienes visitas, por favor, levántate, no me hagas renegar!!... ¡¡Jordi!! - la madre abrió la puerta del dormitorio, y lo encontró vacío, perfectamente ordenado y con la carta sobre la cama - ¡Oh, no! - la mujer se desmayó. Su marido tomó el pliego de papel y leyó:
«Papá, Mamá:

Por favor, no intenten buscarme, ni averigüen en dónde estoy. No quiero que me encuentren, no puedo seguir viviendo en casa por más tiempo.
Volveré a verlos, cuando no puedan impedirme nada. Ya no sé de qué modo hacerles entender, que el resto de mi vida, no depende de los placeres mundanos. Para ser Feliz, sólo necesito a Dios. A nadie más. Sé que al marchar, les causo un dolor muy grande, pero no se compara con el mío, cada vez que veo cómo intentan llevarme al pecado y a mi propia perdición. Sólo trato de salvar mi alma... y la de ustedes. Nadie me obliga a nada.
Quiero que sepan que los amo, y los seguiré amando, aun que no logren entenderme.

Un abrazo en Cristo,
Jordi.»

-¡Maldita mocosa!... ¡Ya mismo hablaré por teléfono con ella! - furioso, el padre de Jordi marcó el número de Clarisa.


-Te veré en cuanto tenga la información que necesitas... - beso de despedida, y el campeón de motonáutica se retiró a su palacete de Palma de Mallorca. Desde allí, iría en un jet privado hacia el monasterio del Escorial.
-(“¡Uff!... ¡se acabó el descanso!...”) - el agudo sonido del teléfono celular obligó a Clarisa a poner los pies sobre la tierra - ¿Hola?
-Clarisa, ¿es usted?
-Sí, ¿quién habla?
-Tristán Llobet, soy el padre de Jordi.
-¡Ah, mucho gusto!
-No puedo decir lo mismo, ¡¿dónde está mi hijo?!
-No lo sé, señor, llevo días sin verlo.
-¡No mienta!
-¡Nunca lo hago, no sé dónde está Jordi, y si lo supiera, no se lo diría!
-¡¿Cómo te atreves?! ¡¡Es mi hijo!!
-Y acaba de tomar una decisión fundamental para su vida, que debe ser respetada.
-¡¿Aunque, como padre, yo no esté de acuerdo?!
-Su hijo es mayor de edad, señor Llobet...
-¡Aún vive bajo mi techo!
-¿Seguro?
-...
-Ajá. Ese silencio habla de que él ya hizo su «vuelo de Águila». Bien, no puedo hacer más nada por usted, ¡hasta luego! - Clarisa cerró el celular, entró a su casa, subió a su oficina y se sentó frente al ordenador - (“¡Hhhh!... ¡Padres!... ¡Oh!... Tengo un fax... Lo envía Fray Fernando... «Atención: Srta. Clarisa Suarez Ripoll. Llegó el teólogo que esperábamos, encuéntrame en el Tabernáculo de la Catedral a las 09:00hs...» ¡Cielos!... ¡Eso es en diez minutos!... Bien... ¡Allá voy!...”) - rápidamente, salió rumbo al Templo.


-¿Pudiste hacer algo?
-Nada, no sabe dónde está
-¡Maldición!
-¿Tu madre sabe algo?
-Todavía no se lo he dicho...
-Decirme, ¿qué cosa? - preguntó la anciana, ingresando en su silla de ruedas.
-Jordi se ha ido. ¡Huyó de casa! - exclamó la madre.
-No me extraña... Tarde o temprano, iba a suceder.
-¡¿Qué dices?! - gritó el Señor Llobet.
-Lo que Oyes, hijo. No me sorprende que Jordi se haya marchado, hace días que lo tiene decidido, y no se lo ha dicho a nadie, excepto a mí...
-¿Sabes en dónde está?
-Tal vez, sí... Tal vez, no... De todos modos, yo también me iré...
-¡¿Tú?! - la sorpresa se pintó en los rostros del matrimonio.
-En efecto, mañana.
-¡¿Mañana?!
-Sí, sí... No sé si volveré a verlos alguna vez, lo que sí sé, es que podré tener a mi nieto cerca, tantas veces como me apetezca... -la abuela dejó un papel sobre la mesa, y regresó a su habitación - Voy a hacer mi maleta. No comeré, no se molesten,


-¡Clarisa, hija, llegas muy a tiempo!
-¡Fray Fernando!
-Ven. Te presento al Padre David Salomón.
-¡Qué nombre tan difícil de llevar!
-¡¿Me lo dices a mí, jovencita?!
-¡Es un placer conocerlo!
-¡Mío también! ¡He querido conocerte desde tu nacimiento, pero siempre se me puso difícil! ¡Estaré orgulloso de poder serte útil, pequeña!
-Bien, entonces, no perdamos tiempo… Fray Fernando, tengo el diario de mi abuela… Y la llave… Hemos neutralizado a la princesa.
-¡Excelente! - casi aplaudió Fray Fernando.
-Esto hace las cosas mucho más sencillas.
-El Santísimo destella con los latidos de su corazón. Está comenzando a recordar.
-¿Compartían alguna actividad?
-Las dos cantábamos en el coro de la Catedral, ella era primera voz.
-¡Hhh! ¡Niña demasiado joven e inexperta! ¡Tuviste la solución al alcance de tu mano, todo el tiempo!
-No... entiendo...
-La música.
-¿La música?
-Es más que claro, pequeña. Música, es todo lo que necesitas para rescatar a tu amiga.
-Sólo tengo que localizarla. Pero la búsqueda puede ser larga.
-Empecemos ya mismo. Abriré el diario… ¿me permites, Clarisa?
-Por supuesto, Fray Fernando, aquí lo tienes…
-Veamos… ¡Excelente!... Las claves completas de tu entrenamiento… los puntos vulnerables en la defensa del castillo… un plano completo del mismo…
-¡Estupendo!
-Fray Fernando, voy a escanear los planos que aparecen, y trabajaré en la trascripción de la información, mientras tanto, seleccionen a los mejores hombres de la curia, y dispóngalos a purificarse y ayunar, hasta que todo esté listo.
-Se hará como digas.

Libro 2 - Al Pie del Tabernáculo

25 - EL RESCATE DE PAMELA. PRIMERA PARTE


Hace meses que Clarisa trabaja en la traducción del pergamino que le entregara Fray Fernando. Aparentemente, los vampiros han dado una tregua para recuperarse de la última batalla. Quedan pocos, y son conscientes de eso. Se debilitan. Mientras tanto, Obispos, sacerdotes, religiosos, monjas de clausura, novicios y seminaristas, se fortalecen, en casas de retiro.
-(“Comienzo a entender muchas cosas... Definitivamente, estamos ante el principio del fin de los vampiros... Vemos de cerca, la recta final hacia la última gran cacería... Con el supremo... Pero antes, debo localizar a Pamela, y sacarla de ese infierno... No es más que una víctima... Aquí... en este párrafo... hay una profecía en la que se describe a la última Cazadora... «Ella será un lucero en medio de la más negra de las noches... Pura, como el agua de un manantial... ningún varón se atreverá a seducirla, hasta que haya enfrentado al Supremo...» un momento... en ese tiempo no se sabía todo lo que ahora es conocido y guardado bajo el más absoluto secreto... Lo misterioso implicaba peligro, y por eso mismo era silenciado... lo que transformaba a ese mismo silencio autoimpuesto, en un arma de doble filo... tal vez... ¡claro!... se supone que mi abuelo murió sin conocer a mi padre... si a ese dato, se le suma la forma que tienen las mujeres vampiro de conseguir soldados para sus legiones... ¡Necesito el acta de Bautizo de papá!... ese documento tiene que estar guardado... ¡y lo está!... Papá jamás tocó ese tema... Fue la peor deshonra de la familia... Ya veo a qué se refería con una frase tan terminante... La fecha de nacimiento de mi padre es anterior a la de la boda de mis abuelos... De ahí que la abuela perdiera sus poderes con la maternidad... Incluso, la Boda podría no haber existido... consta en el acta bautismal, pero no en los registros de matrimonio en la Catedral, ¡ni en el Registro Civil!... Ausencia de Sacramentos que protegieran su descendencia... Seguiré leyendo... «No le temerá a ningún peligro... será tan poderosa, que su sola presencia bastará para eliminar a los centinelas... Dios estará en ella en la última batalla, y la conducirá a la victoria... todo desaparecerá... desde la torre más alta, hasta el sótano más profundo del lúgubre castillo... No quedará nada en pie...»... Otra pista... el lugar es un castillo abandonado... voy a buscar en la red...”) - sonó el teléfono - ¿Hola?
-¿Clarisa?
-¡¿Jordi?!
-¡«El nuevo Jordi», querrás decír!
-¡Me da mucho gusto oírte!
-¡A mí también!
-¿Cómo estás?
-¡Feliz!
-¿Tus padres?
-Intentan sacarme de aquí, pero no lo logran.
-Lo supuse.
-Ahora no es lo más importante. Tengo una noticia para darte, y a la vez, una invitación.
-Te escucho.
-El sábado seré admitido en el seminario sacerdotal.
-¡Oh, Dios, esa es una excelente noticia!
-Siento que viviré en deuda contigo, después de esto.
-Era mi deber ayudarte, Jordi.
-Lo sé... ¿vendrás a la ceremonia?
-¡Aunque me caiga un rayo!
-¡Sabía que dirías eso!
-Te acompañaré siempre. Cuenta conmigo para lo que necesites.
-Tú también conmigo, Clarisa.
-Bien. Saluda al Obispo de mi parte, ¿Quieres?
-Será un placer. Te veré el sábado en la misa de la noche. Dios te bendiga.
-¡Igualmente! - la comunicación se cerró - (“Agendaré eso... será noche de luna Nueva... ¡Santo Dios!... ¡En el pergamino se hablaba a cerca de eso!... Algo así como «una noche de eternas tinieblas»... ¡Tiene que estar por aquí!... ¡Lo sabía!... «Será la noche de eterna oscuridad, terror y tinieblas... la elegida tendrá la opción de vivir o morir, en sus manos y en su corazón...» Aquí la escritura pasa del latín al griego... cambiaré el idioma del traductor... tomará unos minutos...”)


-Hijo, ¿qué te sucede?, tienes cara de no haber dormido bien.
-Pesadillas... Recurrentes... hace días que no me dejan dormir.
-Deberías descansar un poco más.
-Lo sé, papá...
-Un paseo con Clarisa, no te vendría nada mal.
-Es buena idea, hace una semana que no nos vemos. Nuestros horarios no coinciden.
-¡Llámala!- el padre le tendió el teléfono.
-¿Es una orden?
-¡Es una orden!


-¿Hola?
-¡Preciosa, ¿cómo estás?!
-¡Bien, amor! Un poco cansada, creo que estuve demasiado tiempo frente al ordenador.
-¿Por qué no te tomas un descanso?
-¡Es una idea excelente!
-¿En la isla de los Sueños?
-¡Me leíste el pensamiento!
-¿A qué hora paso por ti?
-¡Ya mismo!
-¿Ronromeo viene con nosotros?
-¡Por supuesto!
-Bien. Estaré allí en media hora.
-¡Genial!
-¡Te extraño como loco!
-¡Ya lo sé!... ¡Nos vemos!
-¡Adiós, preciosa! - Clarisa cerró la comunicación, tomó a su gato, lo colocó en una canasta, se arregló el maquillaje, y regresó al ordenador.
-(“Vamos a ver si nos quitamos la intriga... «Como nunca, deberá pedir la ayuda del Cielo; El Supremo no debe acercarse a ella o será su fin.»... «Los planes del perverso Enemigo tenderán a obligarla a descreer de su fe, por todos los medios posibles...» Entonces no le fallaré a Jordi, por el contrario, la fuerza de su vocación será la pieza fundamental, en el combate final...”) - sonó el timbre - ¡Es Richie!... Ronromneo, ya nos vamos.- tomó la canasta y la Teca, antes de abandonar su despacho. Salió de la casa, y subió al coche de su novio.
-¡Por fin!
-¿Te siguió alguien?
-Espero que no.
-El camino está libre, puedes avanzar.
-Ya... ¿Cómo van las cosas?
-Progresan... ¿Instalaste el ordenador que te envié?
-Sí.
-¿Puedes hacerme un favor?
-Todos.
-Busca en la red, todo lo que haya sobre castillos abandonados, especialmente los más antiguos... incluyendo los que encierren leyendas descabelladas.
-No hay problema.
-Dos máquinas, buscarán más rápido que una... oye, no te ves bien, ¿te sucede algo?
-Falta de sueño.
-¿Mucho trabajo?
-Muchas pesadillas.
-¡Oh, oh!... ¿Qué tipo de pesadillas?
-Eróticas... Recurrentes... A veces son terroríficas... Sueño que el Supremo te atrapa y te posee... y te dice que ya nadie te puede ayudar, por que has acabado con el amor en el mundo...
-¿Desde cuándo?
-Casi una semana...
-¿Seguro?
-Pensándolo bien… desde que fui a ver a Javier… pero nunca fueron tan seguidas como ahora.
-¡Debí suponerlo! ¿Por qué no me hablaste antes de todo esto?
-Pensé que se trataba de mis celos.
-Nada está librado al azar. Ellos pueden estar interviniendo de cualquier modo.
-¡Lo sé!... ¿Pero podemos olvidar un poco a los vampiros y ocuparnos de nosotros mismos?
-No es mala idea... - Clarisa cayó en los brazos de Richie, al tiempo en el que Pamela aterrizaba sobre el techo del coche. Richie, que sin saberlo estaba siendo influido por ella, comenzó a perder el control... las caricias se hicieron más profundas y estremecedoras, excitantes, ardorosas... Clarisa debía detenerlo a tiempo, pero no sabía cómo, hasta que descubrió algo.
-Tu cuello... ¡Está sangrando!
-¿Sí?
-¡Y mucho!... ¡Esto confirma mis sospechas!.. ¡Amor, estas siendo vampirizado!... Y solo una persona puede ser la responsable... - Clarisa, sin dudarlo, extrajo una Hostia de su Teca, y la colocó sobre la herida del muchacho, cubriéndola luego con una pequeña venda - Con esto bastará... De todos modos, ¡estaremos en problemas, si no encontramos a Pam!... ¡Hhhh!... ¡El techo!...
-¡Clarisa es peligroso que la enfrentes sola!
-¡No es la primera vez que lo hago! - se soltó el cinturón de seguridad y abrió la portezuela - ¡Ronromeo, mantente alerta! - descendió rápidamente del vehículo, para confirmar la totalidad de sus sospechas - ¡Pam! ¡Sabía que eras tú, amiga!... Tienes que detener esta locura, ¡antes de que haya más víctimas!... ¡Debes recordar que fuimos como hermanas!
-«¡Eres inferior a mí! ¡Jamás seré nada tuyo!»
-¡Pam, te lavaron el cerebro! ¡Reacciona, por favor! ¡No quiero lastimarte!
-«¡Nadie puede lastimarme!»
-Si es que no se lo propone... ¿Recuerdas esa frase? "Nadie puede lograr nada si no se propone una meta”... Siempre me la decías, especialmente si las cosas se ponían difíciles... ¡¿Cómo pudiste olvidarlo?!... ¡me ayudaste tanto sin saberlo!... ¡Hice tantas cosas gracias a ti!
-«¡Yo!...» - Pamela comenzaba a debilitarse.
-¡Ronromeo, acércate!- el gato salió por la ventanilla, ya transformado en el poderoso león blanco - ¡Eso es!... ¡Pam, tienes que recuperar la conciencia ¡Por ti!... ¡Y también por mí!... ¡por favor, vuelve a ser tú misma!... ¡sé libre, Pam, sé libre!
-«¡Clary!... ¡Tienes que irte de aquí!... ¡Él va a matarte!... ¡Como lo hizo con las otras Cazadoras!... ¡Estoy tratando de cubrirte!... ¡No podré hacer mucho más!»
-(“Intentaré algo...”) - mientras la vampiresa hablaba, Clarisa, tomaba de entre los pliegues de su camisa, la botellita de agua, sal y aceite exorcizados - Pam, tu corazón es humano... ¡Déjalo latir con fuerza!... Eres creación perfecta de Dios... ¡Sólo es cuestión de admitirlo, y dejarte amar! – en ese preciso momento, se escuchó con claridad un alteo sobre sus cabezas: un águila Calva Americana se precipitó sobre la Princesa de Piel Oscura, y le arrebató algo que colgaba de su cuello, enseguida Pamela huyó. Lloraba y las palpitaciones de su corazón eran paralelas al titilar de la luz de la Hostia Consagrada, dentro de la Teca que aún colgaba del cuello de Ariel.
-¡Es nuestra otra vez!
-¡Clarisa! ¿Estás bien? - preguntó Richie, corriendo a su encuentro y abrazándola con ternura.
-¡Sí, estoy bien! ¡Estoy feliz! ¡Pam ya no puede atacarme! ¡Su espíritu ha despertado, y su alma está siendo restaurada! ¡Podremos localizarla cuando queramos!
-¡Eso es genial!... Aguarda un momento… - la misteriosa ave fue a posarse sobre el puño de Richie – No sé qué es lo que le sucedió para crecer así, pero él es Wizard y trae algo en el pico…
-¡No lo puedo creer!... ¡Es la llave del diario de mi abuela! ¡Pam la traía colgada en su cuello!
-¡Parece que nuestras mascotas hacen un buen trabajo de equipo! - los dos abordaron el Sweet Charity, rumbo a la isla de los Sueños.